12 agosto 2013

Soraya Sáenz de Santamaría lleva a su hijo en el móvil

Soraya Sáenz de Santamaría se multiplica. Da la cara que no dan otros para las malas noticias, viaja por el mundo y todavía tuvo tiempo esta semana para llegar directamente de Washington, con el cansancio a cuestas, al homenaje a Arturo Fernández en el hotel Wellington. Su marido le dio el beso de bienvenida a la puerta del hotel. Antes, el orgulloso padre enseñaba la foto que lleva de su hijo en el móvil, un bebé precioso que lleva su nombre, Iván. La vicepresidenta se fue pronto, tenía que despachar en Moncloa. 

Y mientras sube la prima de riesgo, las firmas de moda y lujo no alteran sus calendarios festivos. En los premios Vogue Joyas celebrados precisamente en la Bolsa de Madrid, se comentaba que los grandes como Cartier no acusan la crisis y las joyas más caras se siguen vendiendo igual a los potentados rusos o chinos. 

Lancôme se sumó este año a PhotoEspaña con una exposición en el Matadero de los mejores fotógrafos del mundo con la rosa como Leitmotiv, símbolo de Lancôme desde su creación en 1935. 

Kenzo celebró su fiesta de verano en un escenario espectacular, el Canal de Isabel II que Esperanza Aguirre quiere privatizar con la oposición del vecindario madrileño. Pero, como no se ha consumado la operación, las invitadas en trajes de fiesta se cruzaban con ciclistas y corredores de fondo que hacen deporte popular al atardecer formando una imagen de película de Almodóvar. 

En Serrano, las aceras ensanchadas por Gallardón se colapsaron con los invitados a la inauguración de BDBA, una firma de ropa española que desafía a las grandes marcas. Muy cerca, en plena Milla de Oro, Teria Yabar también estrenó nueva boutique de ropa y complementos que ella misma diseña y fabrica en China. Corrió el champaña francés, jamón del bueno y macaron parisinos. Buena mezcla. Los franceses de Gérard Darel abrieron en la Diagonal de Barcelona su primera tienda en España y Cruciani y las pulseras italianas de la suerte tejidas con croché estrenan espacio propio en El Jardín de Serrano. 

El Wellington abrió con lleno su terraza de verano y para tener mesa en Ten con Ten o Luzi Bombón hay que reservar con dos semanas de anticipación. ¿Y ésta es la España que puede ser intervenida en cualquier momento?

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