10 septiembre 2014

George Clooney tiene los labios metidos para adentro

El actor y productor George Clooney hace un repaso de su carrera cinematográfica ante el estreno en España de su última película, «La tormenta perfecta», un drama catastrófico basado en un hecho real. En el otoño, Clooney estrenará su tercera película en lo que va de año.

Tan sólo unas ojeras y una leve palidez en el rostro bronceado dotado ahora de canosa perilla delatan que George Clooney padece una virulenta gripe. Pero, nada puede detener al actor de moda y productor. A sus 39 años, es un profesional cabal que no abandona las tareas promocionales por una simple enfermedad. Concede entrevistas mientras la combate con antihistamínicos que le apartan momentáneamente de sus dos líquidos favoritos, la cerveza Heineken y el vodka Absolut, la fórmula secreta de su apostura hipermasculina.

El soltero más codiciado de Norteamérica (según la revista People) pasó por Londres para el estreno europeo de La tormenta perfecta, un drama marinero y catastrófico basado en un naufragio real ocurrido en 1991, por el que cobró 12 millones de dólares (unos 2.100 millones de pesetas) y que definió como «una fabulosa película de aventuras y gran tragedia americana».

Tras las negativas de Mel Gibson y Nicolas Cage, Clooney se hizo con el papel del curtido lobo de mar Bill Tyne, un pescador duro pero derrotado por la conjunción letal de tres tormentas en las costas de Terranova. El actor salió de copas con pescadores -«soy muy bueno en ese tipo de preparación», bromeó- y de pesca para preparar su rol: «de joven, coseché tabaco en los campos de Kentucky y realicé trabajos muy duros. No fue una gran vida, pero nadie moría. Hasta el rodaje, mantuve una sana prevención por el océano. Ahora, le tengo un respeto más allá de las palabras».

Luciendo camiseta blanca bajo jersey de punto gris a juego con sus prematuras canas y vaqueros, Clooney trajo consigo otras noticias frescas y no todas buenas: sale de nuevo con una chica (tras la ruptura hace un año con su prometida Céline Balitran), votará a Al Gore en las presidenciales y vive agitadamente una vida de solterón crápula acompañado de Los Chicos, un club masculino de ocho amiguetes, que sienta sus sede social en la bautizada Casa de Clooney, ubicada en las colinas de Hollywood.

«En estos días, además de rodar, juego al baloncesto con ocho amigos que tengo desde hace 20 años, cuando yo era un perdedor por el que nadie daba dos duros y me dejaban dormir en sus cuartos de baño. Los domingos, nos reunimos para jugar al baloncesto, montamos en moto y organizamos barbacoas en el jardín. Mi casa es una versión de la Mansión Playboy, pero sin el sexo. El resto del tiempo es trabajo, trabajo, trabajo».

Y tanto. Tras 18 años de carrera y cinco de estrellato (desde la serie televisiva Urgencias), Clooney estrenará en otoño su tercera película del año, Oh Brother, Where Are Thou?, la peculiar versión de La Odisea de los hermanos Coen. Su papel como el exconvicto obsesionado con su pelo Homer Ulysses McGill, así como el cuasisuicida Bill Tyne de La tormenta perfecta y el durísimo Archie Gates de Tres reyes suponen un giro radical en su carrera.

El actor trata de evitar el encasillamiento como el galán de moda: «elijo personajes que confronten un dilema moral, si no hay ese conflicto, no me interesa la película. Quiero descubrir buenos guiones y hacer películas con alma, historias con aroma clásico y cine que perdure. Lo demás, lo considero una estupidez».

Quizá con ese fin, Clooney se ha convertido en productor. Con su compañía Maysville y asociado con los estudios Warner Brothers, al estilo de Clint Eastwood, proyecta producir y protagonizar Ocean s Eleven, un remake de La pandilla de los once (Lewis Milestone, 1960). Y no sólo ha conseguido reclutar a Brad Pitt, Julia Roberts, Mark Wahlberg y Bruce Willis, sino también que rebajen sus minutas para él. Y añade: «dicen que como productor soy un tremendo hijo de puta, un bastardo total. Yo sólo me considero un hombre de negocios que se comporta como una mala persona y se pone bastante feo a la hora de trabajar». (Risas)

A poco meses de cumplir 40 años, planea rodar una película basada en Edward R. Murrow, un periodista que se enfrentó al senador McCarthy durante la caza de brujas. Lo hará en honor de su padre, el periodista radiofónico y televisivo Nick Clooney, al que considera su Norte ético y vital. ¿Y si fracasa? La irónica respuesta: «siempre puedo montarme en una bicicleta y hacer otro anuncio con un traje de Emilio Tucci».

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