30 agosto 2014

La moda zombi se está extendiendo en Barcelona

Una lápida del cementerio de Montjuïc se rompe. Y un zombi sale arrastrándose. El fin del mundo no tiene por qué empezar siempre en Estados Unidos. En Barcelona también hay tipos duros y algo locos (una mezcla entre el ex presidiario Danny Trejo -el prota de Machete- y el Woody Harrelson/Tallahassee de Zombieland) dispuestos a enfrentarse a una legión de muertos vivientes, a cargarse el barrio de Ciutat Vella y a volar el Camp Nou si hace falta. 

Con la moda zombi en alza tras el fenómeno de Walking Dead, el dibujante Enric Rebollo publica Al 3er día (Glénat), una historieta «sólo para adultos», tal y como se advierte en la portada, en la que abunda lo gore, el sexo incestuoso y, claro, las vísceras. «A mis padres no les he dejado leerlo», ironiza Rebollo. Y va en serio.

Su pandemia de zombis roza la serie Z. «Quería hacer una historia cafre, bruta y decir ciertas animaladas sin que me cayera un puro encima. Algo tipo Torrente, como el personaje es un bestia puede decir y hacer lo que le dé la gana y nadie se escandaliza. Los zombis son una excusa, un punto de escape que te da una libertad total. Es un subgénero del terror en el que no hay normas. Y, si las hay, te las puedes cargar», cuenta Rebollo, que no es especialmente fan del submundo zombi ni de las películas fundacionales de George A. Romero, pero reivindica el género como uno de los más libres. «Robert Kirkman también usa los zombis como una excusa para hablar de las relaciones humanas en The Walking Dead», añade.

¿Y qué tienen los muertos vivientes que fascinan tanto a los vivos? «Mola ver a un tío cadáver cortado por la mitad y arrastrándose por un parque. Impacta. Y vende», suelta Rebollo. Los zombis de Rebollo no dan miedo, al contrario: son graciosos, sobre todo cuando los jugadores muertos del Barça disputan un clásico contra el Madrid, pierden sus piernas al lanzar balones y acaban chutando una cabeza. Aunque no es un freak del terror, Rebollo ya anda preparando otro cómic zombi: «una historia de amor entre muertos vivientes», adelanta.

Enric Rebollo compagina su trabajo como dibujante y profesor de ilustración en la escuela Joso, esa gran cantera de comiqueros patrios, con el de tatuador en una tienda de Viladecans (luce tres tattoos en las piernas: un King Kong, una ardilla enfadada y un pez). ¿La moda zombi también ha llegado a la piel: la gente le pide muertos vivientes tatuados? «¡Sí! Me piden cosas muy raras...», confiesa con una sonrisa.

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