23 julio 2015

Pena de muerte para los toreros

Pablo Martín Berrocal fue el gran protagonista en los tendidos de la plaza en la corrida de ayer. Tanto José Pedro Prados, Fundi, como Rafael Perea, Boni, brindaron sus respectivos primeros oponentes al afamado empresario liberado hace escasas semanas de su largo secuestro en tierras ecuatorianas. 

Con todo, Martín Berrocal no «debutaba» en su tradicional abono en el coso madrileño después de su penosa experiencia, toda vez que ya en la corrida concurso celebrada el pasado 2 de mayo, Día de la Comunidad de Madrid, ocupó su privilegiado asiento sito en el tendido de 10, «pegadito» al 1, que diría aquel. 

Martín Berrocal se llevó todas las miradas y comentarios de unos tendidos que, todavía, no registraron el llenazo de famosos y VIPS de diferente ralea que tradicionalmente caracteriza al serial de mayo en Madrid. Con todo, ciertos rostros que se repiten años ha en la Monumental madrileña no quisieron perderse este entremés de entrada a la gran feria. 

Así es el caso del televisivo Fernando García Tola, que se supone que estará esperando como agua de mayo la presencia en el ruedo venteño de su paisano Roberto Domínguez. Por cierto, y hablando de agua de mayo, los nubarrones que horas antes del comienzo de la corrida, siete de la tarde, amenazaban seriamente con estallar en chubasco pasaron milagrosamente del coso de la calle de Alcalá, cuando ya más de uno estaba pensando que se podría repetir la misma historia del año pasado. 

Y es que las cinco Corridas suspendidas por lluvia en el ciclo isidril de 1989 no se olvidan fácilmente. Eso sí, quien no se perdió la corrida fue el ministro de Justicia, Enrique Múgica que, desde el burladero del callejón, tuvo que soportar estoicamente el desaforado grito proveniente de la andanada que le recornendaba: «¡Ministro, a pagar la entrada»! 

Muy cerquita de Múgica sé encontraba el flamante empresario de las Ventas, en su aportación minoritaria aunque cuantiosa en el accionariado de Toresma S.A., Fernando Fernández Tapias. Finanzas y política se hermanaron de nuevo en los toros, si bien la llegada de las figuras a la feria de San Isidro generará indefectiblemente el aluvión de otros representantes de la alta sociedad. Finalmente, si uno se deja caer por la cercanía de las taquillas se percatara de que la maldita reventa, -tan maldita, por cierto, como prácticamente inexpugnable- funciona a las mil maravillas. 

La fiesta de los toros, versión San Isidro, sigue estando muy de moda. Ir a los toros en pleno mayo se lleva, desde años atrás Los revendedores, pues, siguen contentos y seguros de que la mercancía se va a vender a buen precio. Y esta es otra cosa que tampoco pasa de moda.

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