23 febrero 2012

Agentes antipirateos

Han sido de momento los malos de la película: «Hasta teníamos que discutir en casa con nuestros hijos, que se lo bajaban todo... ¡Por no hablar de los amigos que te llaman para quejarse de que les hayas borrado un enlace para bajarse una película!», dicen. 

Sin embargo, la caída de Megaupload ha provocado algo parecido a un cambio en el viento (al menos en el mediático) y aquí, en el búnker de la Policía del cine legal, en el cuartel general de la Fundación Antipiratería muy cerca de la calle Goya de Madrid, se respira «otro ambiente, es verdad». 

«Ahora parece que la gente entiende que la piratería no es cosa de tres robin hoods, sino de redes de delincuentes... La mayor parte de las películas que se piratean para meterlas en internet se graban en Rusia, por ejemplo. Esto lo hacen profesionales, auténticos brokers internacionales, mafias que pagan a los cines para grabar tranquilamente con un trípode... Es decir, gente que se salta la ley a sabiendas, no cuatro chavales con granos en la cara», dicen.

Son apenas cuatro personas las que se dedican, en la Fundación para la Protección de la Propiedad Intelectual, a rastrear como sabuesos cada rincón de la Red buscando la última mutación del virus de la piratería. De ellos depende la protección de los derechos de autor de decenas de distribuidoras. 

«Metro Goldwyn Meyer quebró, Paramount dejó la distribución en España, Disney estuvo a punto de cerrar en España, Net-Flix iba a abrir en España, pero vieron que no tenía sentido.... Según nuestras cifras, un 70% de la población española internauta piratea», explican. La Ley Sinde, en apenas semanas, parece traerles un escenario mucho más propicio, «pero aún no sabemos qué saldrá de ahí», admiten. «Ya tenemos preparadas las demandas tipo, páginas como seriesyonkis.com parece que podrían estar en problemas, pero hasta que no se conforme el Consejo Audiovisual [que según la norma debe autorizar los cierres de páginas], todo está por verse», explican. 

¿Cómo persiguen a sus enemigos virtuales? ¿En qué esquinas de la Red se apostan, con gabardina y sombrero de ala ancha? «Pues nosotros hacemos básicamente lo que el resto de usuarios, intentamos conseguir las mejores copias de las películas y seguir su rastro hasta quien las cuelga. Perseguimos sobre todo a quien coloca los enlaces y los dirige a sus propios archivos, lo que nosotros llamamos release groups. En España ha habido varios importantes. Ellos son nuestro máximo objetivo». 

Explican que «la mayor parte de imágenes se piratean en cines de Rusia y EEUU, pero el sonido doblado hay que grabarlo aquí. Para eso, colaboran con nosotros muchos cines, que vigilan que en sus salas la gente no entre con dispositivos que, en realidad, son cada vez más pequeños y difíciles de detectar. En Madrid tenemos muy buen relación con Kinépolis y La Vaguada». 

Explican que persiguen al pirata «sobre todo con datos». Los sistemas de «marcaje» son otras de las vías para saber dónde se ha grabado ilegalmente un filme -la mayor parte de los grabados ilegalmente en España lo han sido en la zona de Levante-. «Se coloca una marca en un fotograma, pero, claro, hay que saber exactamente en cuál... Se puede marcar también el audio, e incluso hay maneras de que el proyector deje una marca». 

Admiten el uso de gafas de visión nocturna para controlar a los espectadores en el interior de la sala, pero sobre lo que no se manifiestan es sobre una de las leyendas urbanas más extendidas sobre ellos. ¿Es cierto que inyectan porno en los blockbusters del cine para sabotear el peer to peer [el sistema para compartir cine, música y datos de usuario a usuario]? «Para nada, pero es que el sistema p2p facilita ese tipo de cosas». 

El peer to peer precisamente es el quebradero de cabeza de los antipiratería una vez las webs de enlaces parecen estar de capa caída: los armarios virtuales en los que guardaban el material protegido están en la picota tras la caída del más renombrado, Megaupload. 

«Es cierto, el p2p es donde la piratería se ha refugiado ahora, pero también va dejando rastros. Si antes buscábamos al pirata que grababa, guardaba la mejor versión de la película en un servidor suyo y después dirigía los enlaces de su página a su propio producto robado, ahora sucede parecido. A veces los programas peer to peer cogen un trozo de una película de aquí y otro de allá, pero nosotros tenemos que seguir las semillas, las copias enteras, que nos van a acabar llevando a los profesionales del pirateo de antes, seguro». 

Explican los beneficios de lo piratas: «Está la publicidad, con la que ganan dinero en las páginas enlaces: alguno de estos ha llegado a tener un veintena de páginas forradas de anuncios. Pero también está el negocio de los datos de los que se suscriben. Es curioso, la gente es muy celosa de dar sus datos a empresas legales, pero a los piratas muchas veces se los da sin problema ninguno».

Trabajan codo con codo con la Policía y la Guardia Civil, y aseguran que el instituto armado llegó a estimar los beneficios de una empresa de pirateo en «hasta 400.000 euros... Los beneficios de esta gente no son una broma». SusY, pese a vivir en la persecución diaria de la copia, no son talibanes de la antipiratería: «Vamos a ver, es legal la copia para uso privado, e incluso que circulen copias por internet, pues... Es como todo, en la dosis adecuada no pasa nada... ¡Pero es que la gente quería bajárselo todo semana tras semana, y eso no puede ser!».

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