10 abril 2015

Françoise Sagan la escritora a la cárcel por consumir droga

La escritora francesa Françoise Sagan fue condenada ayer por el Tribunal de Gran Instancia de Lyon a seis meses de prisión con sentencia en suspenso y a una multa de 360.000 francos (unos seis millones y medio de pesetas) por consumo de heroína y cocaína. La policía había encontrado 300 gramos de cada una de estas drogas en su casa de París. La escritora no ha estado presente en las sucesivas vistas del juicio de Lyon al haber presentado su abogado, Jean- Claude Zylberstein, un certificado médico dado su delicado estado de salud. 

En el mismo juicio, el Tribunal condenó a quince años de prisión por tráfico a André Trihan, veterano de la guerra de Indochina y viejo conocido de los servicios policiales como implicado en las oscuras redes de la «French Connection» de la droga. Otros responsables de las cuatro redes de tráfico de drogas fueron condenados a penas que oscilan entre los 9 y los 15 años. 

El elemento central del proceso eran las acusaciones de tráfico de heroína y cocaína contra 45 encausados, de los que 13 están detenidos. Entre ellos, dos veteranos de la guerra de Indochina y caballeros de la Legión de Honor: Robert Le Gallo y su «socio» André Trihan. Todo comenzó en junio de 1986, cuando la policía de Lyon detuvo en una redada entre diversos «camellos» conocidos de la ciudad a Rolande Kienlen, una elegante mujer de 52 años originaria del sur de Italia. 

La policía encontró diversos documentos que permitirían descubrir cuatro redes de traficantes. La primera de esas redes era la organizada por dos veteranos de la guerra de Indochina, Albert Le Gallo y André Trihan. La segunda red había sido montada por el alemán Klaus Roder, antiguo amante de Kienlen. 

Tercera «sucursal» de la droga: Nicole Guigou de Almeida, más conocida como «Lola», distinguida dama de la alta sociedad de París, que llegó a almacenar en su casa cerca de 400 kilos de hachis. Por último, la red «parisina», montada y dirigida por Lucien Carrel, un personaje conocido en los círculos del show-bizness parisino. Carrel y su compañera Maryse Abadie se encargaban de suminstrar polvo blanco a estrellas del espectáculo, marchantes de arte, profesores de universidad y escritores como... Françoise Sagan, quien nunca escondió su adicción a las drogas.

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